Moda sostenible

Jeanologia, vaqueros desgastados sin tóxicos

¿Sabías que tendencias como los jeans desgastados arrasan ecosistemas y destrozan las vidas de miles de trabajadores de la industria textil? Este es solo un pequeño ejemplo de lo que ocurre.

El documental RiverBlue nos presenta una realidad tan atroz como destructiva: mientras el modelo fast fashion llena las tiendas de nuevas prendas cada día, los principales ríos del mundo se ven contaminados hasta niveles alarmantes por los tintes y químicos que se utilizan en su fabricación.

Países como Bangladesh, China, India o Indonesia, principales productores y exportadores de ropa, ya sufren las consecuencias de este desastre. Muchas de sus ciudades principales ocupan los primeros puestos en las ciudades menos habitables y limpias del planeta. Entre tanto, los desagües de las fábricas continúan inundándolo todo de sustancias tóxicas que en las últimas décadas han convertido los ríos en lugares carentes de vida, inservibles para la población local.

Tras la proyección del documental en el Museo del Traje, gracias a la iniciativa de Slow Fashion Next, no podíamos dejar pasar la oportunidad de trasladar este problema a los lectores de Ecosostenible y ahondar en sus consecuencias. Al mismo tiempo, queremos difundir la labor de proyectos que trabajan para revertir la situación. El artículo de hoy está dedicado a Jeanologia, una empresa española que mediante la innovación y la tecnología pretende instaurar en el mercado de la moda prácticas productivas más responsables. Begoña García, product manager, presentó a la compañía después de la proyección de RiverBlue y compartió las principales innovaciones que han llevado a cabo.

Tendencias que matan: los denim desgastados

La moda de los vaqueros con aspecto desgastado

En RiverBlue nos explican que en los años ochenta nació una tendencia muy fuerte relacionada con el acabado de las prendas vaqueras: el stone washing o lavado a la piedra.  Este acabado consistía en desgastar de forma artificial los vaqueros nuevos para darles un aspecto usado. Además de la parte estética, el stone washing convierte tejidos rígidos como el denim en más suaves y flexibles.

Para lograr este aire desgastado se han desarrollado varias técnicas extremadamente contaminantes y perjudiciales para quienes las producen, fundamentalmente:

  • Arenado, también conocido como sandblasting. Esta técnica requería una manguera, un compresor de aire y arena. Los trabajadores aplicaban esta arena sobre los  pantalones vaqueros para darles un aspecto desgastado y suavizar la tela. Debido a los graves problemas de salud que ocasionaba, fue prohibida en 2010.
  • Lijado o light scraper. Esta práctica, vigente aún en muchas fábricas, consiste en el lijado a mano de los pantalones por los propios trabajadores.
  • Spray de potasio permanganato. Se realiza con una pistola que convierte los químicos en micro-partículas que degradan el tinte índigo de los pantalones. Se trata de un procedimiento es altamente peligroso para la salud y la seguridad de los trabajadores.
  • Lavado con piedra pómez. La abrasión sobre la prenda mojada provoca el desgaste. Sin embargo,  el agua restante se desecha con partículas de piedra pómez. A menudo se incluye una disolución de lejía que agiliza el proceso y añade otro agente tóxico a las aguas. Por otra parte, la extracción de este mineral es intensiva y requiere de muchos recursos.

Cuesta imaginar que todas estas prácticas, cuyos impactos en el medioambiente se plasman en el documentan y en la vida de miles de personas que aun arrastran sus consecuencias, hayan sido llevadas a cabo para desgastar unos simples pantalones vaqueros.

La propuesta de Jeanologia

En vista de esta tendencia imparable, en Jeanología se propusieron encontrar una fórmula más amigable para el tratamiento de las prendas vaqueras. Para ellos «lo importante no es solo el producto en sí, sino la forma en la que se fabrica». Por eso, utilizan la tecnología con el fin de reducir al máximo su impacto en el ambiente.

Permiten que el acabado de los jeans siga teniendo el efecto desgastado pero reduciendo la cantidad de químicos en el proceso, el consumo de agua y por lo tanto los vertidos.

Las técnicas de Jeanología

Son varios los procesos de Jeanologia para conseguir el acabado desgastado en los jeans sin dañar el entorno:

  • Ozono. La abrasión provoca el desgaste y el agua, con partículas de piedra pómez, se va al desagüe. Es un proceso lento que se puede acelerar utilizando polvo de piedra pómez disuelto en lejía. Entonces, la contaminación resultante es mayor. Dentro de un tambor introducen aire, que se convierte en ozono y se mueve dentro del tambor. El onzono decolora la prenda y posteriormente se vuelve a convertir en aire y es devuelto a la atmósfera, sin residuos peligrosos.
  • Láser. Se recrea un diseño del desgaste y se aplica sobre la prenda con un láser. El resultado es muy natural y llega incluso a simular el marcado natural de los pliegues
Vaqueros desarrollados por Jeanologia

Implantación de su tecnología

Actualmente, el 20% de los jeans que se comercializan han sido producidos con su tecnología. Reconcen que estos avances se han producido después de muchos años de trabajo, pero creen que el camino más duro ya se ha quedado atrás. Para ellos resulta fundamental que las grandes marcas sigan incorporando estos procesos.

Para facilitarlo, han creado medidores como EIM, una herramienta de auto acreditación para empresas que mide su impacto ambiental en distintas categorías y las puntúa. En el ejemplo podemos ver la puntuación de una fábrica en la que se utilizan sistemas tradicionales de desgaste frente a los que propone Jeanologia.

Tecnología y mano de obra: ¿qué ocurrirá con los trabajadores?

Una de las cuestiones que se planteó a Begoña durante el coloquio posterior al documental era si la introducción de procesos más mecanizados no terminaría por desplazar a los trabajadores de la industria en estos países. En su opinión, estas innovaciones definitivamente suponen una mejora la calidad de vida de las personas. Reconoce que la industria textil tiene un peso importantísimo en la empleabilidad de la población, como ella misma ha podido comprobar en sus visitas a Bangladesh o India. Sin embargo, cree que la tecnología no desplazará a estos trabajadores, simplemente transformará los puestos de trabajos y tenderá a volverlos más cualificados y con mejores condiciones.

¿Cuál es el papel de los consumidores?

Begoña reconocía las dificultades de los consumidores finales para diferenciar una prenda ética producida de forma más sostenible de aquellas que no lo son, especialmente en grandes superficies. Considera que en esta etapa lo fundamental es reconocer y apoyar aquellas marcas que trabajan estas cuestiones y fundamentan su trabajo en la sostenibilidad.

Según explica, cada vez es más frecuente encontrar grandes marcas que trabajan aspectos como la trazabilidad (por ejemplo, H&M con su colección Conscious). «No se trata de que digan que son sostenibles o ecológicos —aclara— sino de que reconocen los impactos que cada prenda ha tenido en el ambiente y los trasladan al consumidor».

En su opinión, esta última cuestión es un punto fundamental a la hora de involucrar a quienes compran moda: «Necesitamos desarrollar un lenguaje común para informar al consumidor». Reconoce que las certificaciones existentes o la jerga utilizada dentro de la industria no siempre son accesibles para los compradores, por eso urge acercarle las prácticas sostenibles con un lenguaje adecuado, de manera que pueda tomar sus propias decisiones.

Como veis, vestir vaqueros sin tóxicos es posible. Descubre más artículos sobre moda sostenible en nuestra web. Damos gracias a Slow Fashion Next por acercarnos la realidad de la industria textil y por el fantástico coloquio al que tuvimos acceso después de la proyección de RiverBlue. 

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