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Estamos en guerra con nosotros mismos – «Manifesto animalisma»

«Estamos en guerra con nosotros mismos». El título del capítulo dos de Manifiesto animalista lo dice todo sobre este libro. Su autora, Corine Pelluchon, es especialista en filosofía política y moral, ética aplicada y bioética y este es su último libro, publicado en España por la editorial Reservoir Books.

Cuando se trata de animalismo, muchos de los documentales a disposición del público nos causan horror, incluso rechazo, pero muy pocos nos ayudan a entender.

Manifiesto animalista es una guía que en poco más de 130 páginas consigue transmitirnos una idea de la causa animalista, con diagnóstico, problemas y posibles soluciones. Y lo más importante: viaja hasta la esencia del animalismo, hasta lo que lo convierte en una cuestión prioritaria en la vida de millones de activistas.

En este artículo vamos a centrarnos en uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención del libro y que resultará útil a cualquier activista, sea ambientalista, animalista o ambos. Se trata de la sensibilidad que despiertan estos problemas en nosotros y el modo de canalizarla para defender la causa que nos ocupe sin que defenderla se convierta en otro motivo de conflicto.

La compasión humana, en juego

«La cuestión animalista es importante en sí misma porque los animales sufren, pero también porque la violencia que ejercemos sobre ellos revela el desprecio que sentimos hacia unos seres que consideramos inferiores a nosotros, o que sencillamente son distintos a nosotros», explica Corinne en el libro.

Establece que la violencia contra los animales es el espejo de otras violencias que el ser humano comete o ha cometido contra otros, incluso de su propia especie: mujeres, niños, discapacitados, esclavos…

En definitiva, sitúa esta relación con nosotros mismos como la raíz del problema, y su profundidad explica la necesidad de llevar el animalismo al centro del debate público.

El activismo, una herida abierta

Sin entrar en el posicionamiento de cada lector potencial con respecto al animalismo, desde Eco Sostenible recomendamos la lectura de Manifiesto animalista por una razón que os anticipábamos al comienzo: el espacio que este libro dedica a la sensibilidad del activista.

«La primera etapa, la que mueve a cambiar de vida, está marcada por una experiencia dolorosa, una revelación que llena de estupor. No hay despertar sin esta herida».

Cuando miramos a la realidad de frente y comprendemos el daño causado, «el aire se vuelve irrespirable», dice Corinne. Y no podemos estar más de acuerdo con ella.

De pronto, la causa se convierte en el eje de nuestra existencia. Las reacciones no se hacen esperar: necesitamos cambiar de vida, marcar la diferencia, comunicar al resto del mundo lo que para nosotros se ha convertido en una losa difícil de soportar.

Soledad, vergüenza o culpa son algunas de las sensaciones que el activista neófito enfrenta al comienzo de su viaje.

Ante este torbellino de emociones, no podemos evitar citar a Paula González, activista vegana, que siempre recuerda lo importante que es cuidarnos para poder defender cualquier causa sin desgastarnos inútilmente en el intento.

Nuestro desgastadísimo ejemplar de «Manifiesto animalista»

La relación con los otros

Predicar con una herida abierta a personas que siguen viviendo con los ojos cerrados es duro. Al fin y al cabo, el activista también ha estado al otro lado, ¿por qué el resto no son capaces de cruzar?

Corinne nos recuerda que la separación ideológica «no debe engendrar desprecio».

Dedica un capítulo completo a los obstáculos que la causa animalista encuentra en su camino hacia el progreso, apoyándose en la abolición de la esclavitud para el retrato.

Busca, también, razones para la pasividad social, explicada en factores antropológicos, económicos y políticos. Estos detalles son fundamentales para que cualquier activista reflexione sobre la situación de la causa que apoya y canalice sus acciones de la mejor forma posible, sin que esa herida abierta se infecte.

Acción política para el cambio

Si os interesa conocer las propuesta concretas para lograr el bienestar animal, no dejéis de leer el libro. Corinne establece medidas a corto y medio plazo que pongan fin a prácticas crueles, en busca del consenso de la mayoría de los ciudadanos.

Para paliar las consecuencias económicas que pueda tener la supresión de ciertas actividades, propone trabajar de forma paralela la reconversión de determinados sectores y acompañar la transición con medidas financieras.

Nos encanta que además de una fuerte carga ética proporcione medidas aplicables y que guíe al lector en un recorrido desde lo abstracto hasta lo más práctico y concreto.

Concluye: «Un país que se imponga como líder en la transición a una sociedad justa con los animales no tiene nada que perder, ni siquiera en lo económico».

 

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