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Menstruación sostenible, ¿una vuelta al “pasado” necesaria?

Cuando hablamos de menstruación sostenible, es posible que acudan a nuestra mente imágenes de mujeres restregando paños sanguinolentos en una pila, o remendando sus compresas de algodón. Cenicientas atrapadas en el ecofeminismo esclavo, ajenas a las bondades de los productos actuales de higiene femenina.

Fotografía “Menstrual cramps” por 欠我兩千塊.

La menstruación nos acompaña durante una media de 38 años. Cada mes, durante ese tiempo, aparecen el sangrado vaginal, los dolores abdominales o el cansancio, entre otros síntomas.

Sentirse cómoda y limpia durante los días del periodo se convierte en una prioridad… prioridad que los actuales productos de higiene femenina desechable parecen brindarnos. Sin embargo, ¿qué consecuencias esconden detrás de su conveniencia? ¿De qué están fabricados? ¿Dónde van a parar una vez los hemos utilizado? ¿Qué efectos tienen sobre las mujeres y la percepción de sus cuerpos?

En este artículo hacemos un repaso a todas las cuestiones anteriores en busca de una menstruación sostenible –vivida en armonía con nuestro cuerpo, el medioambiente y nuestra salud– de la mano de Yve Ramírez, autora del blog La Ecocosmopolita y fundadora de Usar y reusar, una pequeña tienda de artículos que facilitan la transición a una vida sin residuos.

La revolución de la higiene femenina

Los productos desechables de higiene femenina comenzaron a venderse hacia 1880, aunque en aquella época la mayoría de mujeres utilizaban sus propias compresas de algodón hechas a mano. Debido al tabú que representaba la menstruación, resultaba casi imposible publicitar estos nuevos productos y ninguna empresa terminó de despegar.

El negocio moderno de higiene sanitaria comenzó realmente cuando una empresa llamada Cellucotton descubrió que las enfermeras de la Primera Guerra Mundial utilizaban sus vendajes a partir de fibras de madera durante el periodo. Al darse cuenta de las ventajas de su material, Cellucotton decidió comercializar estas compresas bajo la marca Kotex y recurrió a campañas en las que halaba sobre las ventajas de su material: cinco veces más capacidad absorbente que el algodón, comodidad, seguridad…

Publicidad de Kotex, una de las primeras marcas comerciales de compresas femeninas desechables.

El diseño de las compresas ha cambiado mucho desde los inicios. Aunque los fabricantes son generalmente reacios a revelar la composición exacta de sus productos, los principales materiales que contienen las compresas desechables son rayón blanqueado con cloro (celulosa de pasta de madera), algodón y plásticos como los geles de poliacrilato, que succionan rápidamente el líquido y mejoran más si cabe la absorción. Adicionalmente, se pueden incluir fragancias y agentes antibacterianos.

Inmediatamente pasamos a preguntarnos: ¿fomentan este tipo de productos una menstruación sostenible?

Las compresas actuales contienen plásticos, algodones y múltiples productos químicos.

Desechables, ¿solución o problema?

Como vemos, las compresas se han convertido en productos fabricados a base de plásticos y químicos que usamos y desechamos cada mes. Han pasado a formar parte de nuestra cotidianidad sin que cuestionemos la seguridad de sus ingredientes o su destino una vez los tiramos a la basura.

Por lo tanto, ¿son realmente sostenibles y beneficiosos para nuestra salud? ¿Cuáles son las consecuencias de su uso?

Impacto medioambiental

“Con unos números rápidos, si usamos productos de higiene femenina desechable durante todas nuestras menstruaciones, calculo que utilizaremos entre 6 mil y 10 mil compresas y tampones durante nuestras vidas. Hay quien calcula unos 15 mil. Imagina esa montaña de basura producida por todos estos productos (más sus empaques) y el dinero que nos cuesta –explica Yve, de Ecocosmopolita–. Hay que tener en cuenta que además no son productos reciclables ni compostables. Entre otras cosas, porque están cargados de químicos que ponemos en contacto con nuestras mucosas y que introducimos en nuestro cuerpo”.

Como alerta Yve, la inclusión de plásticos, químicos y otros materiales no reciclables en las compresas y tampones dificultan enormemente la gestión de estos residuos.

Si a ello sumamos su condición de “desechables”, empieza a asomar la gravedad del problema ambiental al que nos enfrentamos.

La “tasa sobre la menstruación”

Un segundo problema a tener en cuenta es el alto coste de los productos de higiene femenina.

Según refleja el Huffington Post, si solo utilizáramos tampones durante nuestra mestruación, gastaríamos una media de 20 por cada ciclo. En España, esto supondría un total de 1.600€ a lo largo de la vida de una mujer, por no hablar de gastos relacionados, como paliativos del dolor, productos anti acné, anticonceptivos, ropa interior manchada…

Por otra parte, los tampones y compresas se gravan con un IVA del 10%, lejos del mínimo del 4% que se aplica a otros productos de primera necesidad.

Percepción de la menstruación

Para muchas mujeres, la menstruación se convierte en algo a minimizar, a gestionar hasta hacerla casi invisible.

Como explica Judith Lober (que se define como feminista de segunda ola), en su época las mujeres recibieron con los brazos abiertos cualquier sistema que lidiara de mejor manera con los efectos de la menstruación o la anticoncepción para proseguir con sus vidas de madres y profesionales.

“La idea de alardear sobre los efectos físicos de la menstruación y de convertirlos en un instrumento de activismo me hubiera parecido ridículo en aquella época –comenta–, incluso hubiera tomado sin dudar medicamentos como el Lybrell, capaces de suprimir la menstruación, si hubieran estado disponibles”.

Además, las campañas publicitarias representan el ciclo menstrual como anormal, obsoleto e incluso insalubre. Se suman a la percepción existente en la sociedad de que la menstruación es un tabú, algo sucio, eso que ocurre “en esos días”.

“Creo que es algo que los productos desechables sólo han empeorado, porque en primer lugar, la convierten en basura, y en segundo lugar, porque cogen muy mal olor gracias a la cantidad de químicos y perfumes que llevan”, nos cuenta Yve.

En relación a las compresas y tampones desechables, concluye: “El impacto ambiental es enorme, el económico es muy significativo en nuestras sociedades, y mucho más en mujeres en situación de pobreza, y finalmente, en términos de salud, nos estamos exponiendo a una gran cantidad de tóxicos cada mes”.

Hacia una menstruación sostenible

Después de todo lo anterior es posible que te preguntes: ¿existen alternativas más respetuosas que nos permitan vivir una menstruación sostenible? La respuesta es que sí. Estas son las más populares:

Copa menstrual

Se trata de un recipiente que se inserta en la vagina durante la menstruación para depositar el flujo menstrual, normalmente fabricado con silicona médica.

Compresas reutilizables

Fabricadas con materiales orgánicos como el algodón, se colocan sobre la ropa interior  para contener el flujo. Pueden lavarse tras cada uso y utilizarse de nuevo.

Ropa interior absorbente

Estas prendas están fabricadas a base de capas de material que logran absorber el flujo menstrual sin necesidad de recurrir a los métodos anteriores.

La experiencia en Usar y reusar

Cuando Yve y Tere crearon Usar y Reusar, una pequeña tienda online que vende artículos para una vida con menos residuos, incluyeron algunos productos de higiene femenina reutilizables, pensando facilitar una menstruación sostenible  a sus clientes.

Preguntamos a Yve por sus experiencias al probar estos métodos alternativos:

“Yo personalmente descubrí la copa a través de un foro de maternidad hace ya unos 11 años. Estaba amantando a mi primera hija y la comencé a usar desde que tuve mi primera menstruación. Fue una revelación. Sentí que sólo ese día descubrí lo que era verdaderamente menstruar”, afirma.

Copas menstruales Naturcup, a la venta en Usar y Reusar.

“De las compresas supe gracias a una amiga hace ya unos 5 años, pero confieso que no me hacía a la idea de usarlas, más que nada por el engorro de lavarlas. Hace ahora un año me decidí entonces a probar una de las que hoy están en Usar y Reusar y me sorprendió la facilidad para limpiarlas y la comodidad. Cuando nació la idea de la tienda, supe que quería que estuvieran en ella y Tere estuvo totalmente de acuerdo. Son uno de nuestros productos preferidos de Usar y Reusar”.

Compresas de algodón orgánico en Usar y reusar.

Algunas ventajas de los productos reusables

Tanto las compresas de tela como las copas menstruales presentan numerosas ventajas, nos explica Yve: “Una copa menstrual te puede durar 10 años y las compresas, no lo sé a ciencia cierta, pero diría que están cerca. Y te bastará con tener 4 o 5. El ahorro económico es brutal y la reducción del impacto ambiental, increíble. Básicamente no producen más residuos que el packaging, que si escoges bien tu compra, será mínimo”.

Por otra parte, este tipo de alternativas están fabricadas con materiales más respetuosos con el cuerpo: “Ambas son opciones libres de productos tóxicos. Esto mismo hace que no se produzcan olores desagradables”.

En este sentido, Yve desmiente uno de los mitos más frecuentes sobre la menstruación, el mal olor: “Una de las primeras cosas que sorprenden al hacer el cambio, es que la menstruación tiene muy poco olor. Simplemente huele a sangre, pero no lo sabemos”.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto dar el paso?

“Tememos a nuestra propia sangre y, más aún, tenemos demasiados prejuicios sobre la menstruación. Nos avergüenza, cuando es parte fundamental de la magia de la vida”, opina Yve.

Mucho se discute también sobre la conveniencia de los productos recusables. Yve destaca que “en el caso de la copa menstrual, lavarla te toma casi menos tiempo que tirar a la papelera una compresa o un tampón, y en el caso de las compresas de tela, después de acabar su vida útil son casi 100% compostables”.

Reconoce que lavar las compresas sí requiere un poco más de esfuerzo, “pero es mucho más fácil de lo que crees”.

¿Atraso o vuelta al pasado necesaria?

Le preguntamos a Yve qué diría a todas aquellas mujeres que ven la vuelta a utilizar compresas de algodón como “un atraso” o una “vuelta al pasado”. Su respuesta es una llamada a la reflexión:

“En primer lugar, les díría que una vuelta al pasado es algo que nos urge. Justo esta mañana he leído sobre las consecuencias aterradoras de un estudio reciente: sólo hasta el 2015 se habían producido unas 8.300 millones de toneladas de plástico y, lo peor, es que la mitad de este plástico se ha producido en los últimos 30 años. Si no tiramos un poco para atrás, acabaremos por estrellarnos. Pero además, les diría que más allá del medio ambiente, son muchas las ventajas personales que deberían animarlas a probar. Seguro que después de hacerlo sí que les costará volver a los desechables”.

Cada vez somos más

Nos preguntamos qué tipo de mujeres han dado el paso de rechazar los productos desechables de higiene femenina en busca de una menstruación sostenible. Yve explica que “sobre todo son personas de mentalidad abierta, informadas y sensibles a los temas ambientales. Mujeres que han madurado la información que han ido leyendo, seguramente por mucho tiempo, y que están dispuestas a asumir un compromiso con un cambio de hábitos”.

Hacer el cambio desde joven marca especialmente la diferencia y las mujeres jóvenes están muy sensibilizadas con la problemática.

“Aunque cada vez haya más basura, cada vez hay más conciencia ambiental. Y las nuevas generaciones saben mucho más sobre el tema de lo que se sabía hace 30 años. Además, ahora que el movimiento residuo cero o zero waste está de moda, ellas son las primeras en apuntarse. Y esto nos llena de esperanzas en el futuro“.

Os recomendamos encarecidamente la lectura del post Menstruación, ecología, copas menstruales y otros tabúes donde Yve recoge ampliamente las ventajas de los diferentes métodos y su experiencia personal.

Eco Sostenible quiere agradecer a Yve Ramírez su contribución para este artículo, así como la cesión de varias de las fotografías que lo acompañan. Para descubrir más sobre su proyecto, os animamos a visitar Usar y reusar, y La Ecocosmopolita

¿Quieres descubrir otras historias de sostenibilidad? Echa un vistazo a otros de nuestros artículos.

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2 Comments

  1. Catalina Torres says:

    Gracias por tan interesante articulo.

    1. natalia says:

      Hola, Catalina, muchas gracias por tus palabras. ¡Nos seguimos leyendo!

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