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Okja: “Todo es comible, excepto los gritos”

Muchas de las lecciones importantes que aprendemos a lo largo de nuestras vidas nos llegan a través de cuentos, fábulas y leyendas. Las historias simplificadas, al retratar casos más concretos, nos permiten empatizar rápidamente con los protagonistas y comprender mejor las situaciones que atraviesan. Okja (Netflix, 2017) nos traslada al universo de Mija, una joven surcoreana que lo arriesga todo para evitar que su mejor amigo, el supercerdo Okja, sea secuestrado por Mirando, una corporación estadounidense.

Los supercerdos son un milagro de la naturaleza, un producto ecológico y saludable…. O eso afirma Mirando. La historia de Okja y Mija, sencilla y contada tantas veces (pienso en un ejemplo fácil como 101 Dálmatas) puede ser esa fábula que abra los ojos de miles de personas.

El miedo a lo transgénico

Una nueva era comienza en la corporación Mirando. Veintiocho supercerdos  son enviados a diferentes granjas del planeta poco después del nacimiento de esta especie en Chile. El objetivo: competir, diez años después, por el título del mejor supercerdo.

Las masas aclaman. Mirando ha hecho un trabajo excelente: el mundo entero esperará durante diez años para descubrir a estos animales fabulosos. Comerán su carne ecológica, también, y nadie preguntará por el oscuro laboratorio en el que realmente nacieron.

El rechazo a los alimentos transgénicos y la falta de transparencia son algunos de los temas que trata Okja. Recordemos que los alimentos transgénicos son aquellos que han sido producidos a partir de un organismo modificado genéticamente  y al que se le han incorporado genes de otro organismo para producir las características deseadas.

J. Mulet, un conocido divulgador español, afirma que “El miedo hacia los transgénicos se debe a que la sociedad ha recibido información mala o que no es cierta, dejando que se forme una opinión sesgada”. Y es que la polémica de los alimentos transgénicos continúa sin que expertos, científicos y ecologistas logren ponerse de acuerdo.

Afortunadamente, la legislación de la Unión Europea garantiza un etiquetado claro de los alimentos transgénicos que circulen en el mercado, con el fin de permitir a los consumidores tomar decisiones fundamentadas de compra. Por ello, los supercerdos, en caso de existir, no se habrían comercializado como carne “ecológica”, al menos no en Europa. Y es que la legislación sobre productos transgénicos, por desgracia, deja mucho que desear en países como Estados Unidos.

Supercerdos para cenar

“Todo es comible, excepto los gritos”, nos dice la directora de Mirando. Claro que ¿cómo comer a un ser entrañable y sintiente como Okja? Para Mija es su mejor amigo, mientras que para la corporación un producto que solo puede venderse muerto.

La industria cárnica y el maltrato animal son sin duda el eje de la película.  Okja, dentro de su fábula, nos muestra qué siente un supercerdo al ser secuestrado, llevado lejos de su entorno y separado de la persona a la que más quiere.

No quiero espantar a los espectadores más temerosos, los que siempre rechazan ver documentales explícitos porque saben cómo esto afectará a sus decisiones de consumo. Afortunadamente,  lo mejor de la película es la no violencia; el cariño entre Mija y Okja, dos seres totalmente distintos pero que han encontrado un lenguaje común.

La avaricia por encima del bien común

Por último, hablemos de lo que hay tras los pasos de esta corporación. Mirando tiene un único objetivo: liderar el mercado de los productos cárnicos y engrosar su cuenta de resultados. En la perspectiva más tradicional, las empresas solo tienen un fin económico y se dedican (mediante su actividad principal) a perseguir la riqueza. Se entiende que a través de sus beneficios repercutirán en el entorno que las rodea al generar empleo y productos útiles. Sin embargo, este enfoque está obsoleto. Cada vez son más las compañías que apuestan por objetivos múltiples que incluyen mejoras reales para la comunidad y que miden y compensan sus impactos. Estas son las compañías con una política desarrollada de responsabilidad corporativa.

Okja: imprescindible

Os animo a sumergiros de lleno en esta fábula aclaratoria repleta de cariño y realismo. Si os ha gustado, compartidla con familiares, amigos y animalistas escépticos.

Spoiler

Después de ver la película, no dejéis de visitar mirandoisfucked.com. ¡El dominio existe! Realmente esta empresaria ficticia tuvo un buen resbalón que merece ser recordado… No os lo perdáis.

 

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